Es un juego loco, rápido y con botiquines en el que cientos de enemigos corrían hacia ti para acabar con tu vida. Y, para colmo, algunos de ellos eran realmente gigantes. Era un juego sin complejos, que tomaba un poco el prototipo de macho alfa de los 80 y 90, bastante caricaturizado, y lo ponía a destrozar a miles de extraterrestres en medio de ruinas de civilizaciones antiguas